sábado, 2 de marzo de 2013

LA MURALLA / Spurrier, Walter

La reforma tributaria, que las autoridades de la Asamblea impidieron que se debata, trae una compleja reformulación al impuesto de salidas de divisas. El Gobierno busca con este impuesto que no salgan divisas. Es un punto sensible para el Presidente que el sistema económico internacional sirve para que el capital fluya de los países en desarrollo, empobreciéndolos, hacia los centros capitalistas, lo cual es injusto. Esta salida de capitales es inevitable en gran medida por la seguridad jurídica. También es una muralla para impedir que los privados accedan al crédito externo. Si una empresa recibe un préstamo a un año, al 7 por ciento, antes del nuevo impuesto se debía "retener" el impuesto a la renta del acreedor, lo que en realidad es un impuesto que paga el deudor y que sube el costo del dinero al 9 por ciento. Con el impuesto a la salida divisas al 2 por ciento, la carga tributaria subía al 11 por ciento. Hoy, con la tarifa del 5 por ciento, la carga tributaria se eleva al astronómico 14 por ciento. El impuesto es algo menor si la amortización es a varios años, pero en todo caso el crédito se encarece. Por lo que las empresas deberán abandonar el crédito externo y demandar más crédito de la banca nacional, elevando la tasa de interés. El Gobierno se endeuda fuera para invertir, pero para la empresa privada, quiere que se restrinja a disponibilidades del mercado interno. Estimamos que las autoridades no estudiaron suficientemente todas las ramificaciones del impacto del impuesto modificado a la salida de divisas. Urge que lo hagan ahora y lo modifiquen lo antes posible. El Comercio, 13 dic. 2011, p. 10

No hay comentarios:

Publicar un comentario