martes, 31 de diciembre de 2019

Las alcaldías

Mauricio Gándara Gallegos
18 de febrero, 2014

En la segunda mitad de la década del 40 se estableció que los municipios sean dirigidos por un alcalde de elección popular. Desde ese entonces, se tuvo buen cuidado en separar esas elecciones locales de las de presidente y vicepresidente de la República con el objeto de que los asuntos de política nacional no influyeran en el ánimo de los ciudadanos y pudieran estos elegir sus autoridades municipales pensando solamente en el servicio a su ciudad. Si se revisa la historia municipal de los últimos sesenta años, se apreciará que los alcaldes elegidos de esta manera actuaban con personalidad e independencia del poder central. Por esta razón, inclusive se les encargaba velar, mediante el recurso de hábeas corpus, por la libertad de los ciudadanos que fueran perseguidos por el poder nacional. Este sistema de elección de autoridades seccionales, separado del de elección de presidente de la República, se ha mantenido en la Constitución y leyes actuales. A pesar de eso, en la presente elección de autoridades seccionales, el poder público nacional ha intervenido con todos sus recursos buscando que sean elegidos los miembros de su partido. Una vez que ha conseguido dominar todos los poderes del Estado nacional, donde nadie ni nada se le resiste, quiere dominar lo que todavía no tiene enteramente: los gobiernos de las ciudades, especialmente de las dos más grandes. Como parece que en Guayaquil no hay mucho que se pueda hacer, está decidido a todo para controlar Quito. Para justificar su intervención, el poder presenta razones que nada tienen que ver con los intereses municipales: Aduce que tiene que consolidar su Revolución, que desde Quito se intentará desestabilizarlo, etcétera. Ha menospreciado la capacidad del actual alcalde y ha asumido directamente la conducción de la campaña; visita mercados, dirige a los quiteños patéticas, suplicantes, cartas; descalifica al adversario, lo cubre de improperios.

Parece que el presidente no se ha cuestionado, ni por un instante, que el crecimiento de la candidatura adversaria tal vez no se deba solamente a flaquezas de su candidato y fortalezas del rival, sino, como muchos suponemos, se trata, en buena parte, de un rechazo al absolutismo del poder, que se ha hecho crudamente evidente en estas últimas semanas: Acepta que son justas las preocupaciones de los médicos, pero en lugar de enmendar la ley, le pide al Poder Judicial interpretarla; allana con la fuerza pública un hogar a altas horas de la noche para obtener la información que busca; y –creo que de aún mayor efecto negativo–, agravia al caricaturista que lo graficó, lo sanciona a él y al Diario para el cual trabaja. El ingenio burlón, a veces mordaz, sarcástico, del quiteño, se ha desarrollado como reacción al poder: al monárquico durante la Colonia, y al de turno en la República. Si es así, gran parte de la muy importante votación que obtendrá el candidato opositor –que ha tenido el talento para capitalizar la reacción– significará un rechazo muy propio de los ecuatorianos, de los quiteños, a lo que nunca han aceptado: La prepotencia, el absolutismo.

Si se revisa la historia municipal de los últimos sesenta años, se apreciará que los alcaldes elegidos de esta manera actuaban con personalidad e independencia del poder central.


Reexcelentísimo

Por Francisco Febres Cordero
09 Marzo 2014

El excelentísimo señor presidente de la República es hombre de palabra. ¿Se acuerdan que dijo que si le ganaba el juicio al Banco Pichincha iba a destinar esos fondos a una obra social? Y cumplió: los destinó a la compra de un departamento en Bélgica que, socialmente, es la mejor obra social que pudo hacer...de pronto, ¡zas!, anunció que está pensando en la reelección...

O sea mucho es el excelentísimo señor presidente de la República, francamente. Igualito fue con lo del Yasuní. Nos tuvo convencidos de que allí no se iba a explotar petróleo pero ¡oh!, como el mundo le falló, después anunció que allí sí se iba a explotar petróleo. ¡Eso es pues tener palabra!

Total de los totales, el único obstáculo para que el excelentísimo señor presidente de la República pueda pensar en la reelección está en la Constitución de Montecristi. ¡Híjoles, la Constitución de Montecristi! ¿No dijo el excelentísimo señor presidente de la República que era una Constitución tan perfecta, tan impecable, tan de todos y de todas, que iba a durar trescientos años? Ahí sí creo que exageró un poco, porque la Constitución no contempla la reelección indefinida y entonces, sin reelección indefinida, ¿cómo iba a durar trescientos años?

Pero como para todo hay solución, los asambleístas y asambleístos se han propuesto reformar la Constitución para que el excelentísimo señor presidente de la República pueda reelegirse indefinidamente, hasta el tanto de trescientos años. Toncesmente, lo primero que tienen que hacer es redefinir el cargo. No pues, ¡cómo van a poner en lugar de presidente dictador, que son los que usualmente duran treinta, cuarenta, trescientos años en su puesto! ¿Dictador? Horrible sonaría eso en la Constitución.

¡Chuta!, qué difícil. Espérense un ratito, pienso. ¡Ya sé! Previendo que se va a reelegir no una sino muchísimas veces, pueden poner Reexcelentísimo señor represidente de la Rerepública. Un poco tartamuda va a quedar la Constitución pero, en cambio, ¡qué rerevolucionaria!

Los asambleístos y asambleístas, para fundamentar el cambio constitucional, pueden decir que como ellos son tan musicales, tan de himnos, tan de la canción protesta, han hecho las reformas inspirados en la música y lo que antes era una simple Constitución en re menor, inmusical porque no tenía reelección indefinida, ahora tenemos una Reconstitución en Re Mayor, porque, tras las rereformas, ya tiene rereelección. O sea lo que en música llamamos bis.

Con eso, la Constitución no solo podrá ser leída, sino hasta cantada. Imagínense: todos de pie, con las manos lúcidas en alto, entonando el himno de la Reconstitución que, ahora sí, permite la rereelección del mismo reexcelentísimo que dijo que no quería reelegirse, pero ya lo está pensando (bis).

Justicia Verdeflex

Daniela Chacón Arias
octubre 14, 2013

Uno de los principales ofrecimientos de la revolución ciudadana fue librar al estado de aquellos grupos que habían utilizado el poder en su beneficio y en desmedro del interés general. En el 2006, Rafael Correa ganó por primera vez las elecciones bajo la promesa de devolver a los ciudadanos el poder que las corporaciones, los medios, los políticos y otros les habían arrebatado. De entre todas las revoluciones ofrecidas, la de la justicia era la más relevante ya que ésta había estado "mercantilizada y politizada", ocasionando que el derecho a una tutela judicial efectiva, imparcial y expedita sea solamente un sueño para la mayor parte de los ecuatorianos. 

En estas últimas semanas se han dado un par de casos que me hacen cuestionar seriamente si en efecto la revolución de la justicia es una promesa cumplida o si solamente fue revolucionada para servir al poder. Es claro que desde la consulta popular del 2011, donde el pueblo le dio permiso a Correa para "meter las manos" en la justicia, se han dado muchos cambios positivos en materia de infraestructura, tecnología y profesionalización de los jueces, sin embargo parecería que en términos de independencia, el estado está metiendo las manos literalmente. 

Como es de conocimiento general, el gobierno nos inunda constantemente de propagandas para convencernos de sus tesis, propagandas en las cuales se ha utilizado a niños como imagen principal. En el spot publicitario que intenta justificar la explotación de 1x1000 del parque nacional Yasuní, se muestra cómo una vacuna a un bebé salva su vida y deja una mínima huella, lo mismo que haría la extracción de petróleo en el parque. En el spot publicitario que busca convencernos de que los hechos ocurridos en la revuelta policial del 30 de septiembre de 2010 fueron un intento fallido de golpe de estado, una niña llamada Megan, nacida en dicha fecha, es el vivo retrato de cómo las cosas han cambiado para los ecuatorianos gracias a que Rafael Correa trajo de vuelta la democracia en ese fatídico día. 

El Art. 52 del Código de la Niñez y Adolescencia prohíbe la utilización de niños en programas o espectáculos de proselitismo político. Tanto la explotación del Yasuní como los hechos del 30S son temas eminentemente políticos. Es por ello que sorprende que la jueza Evelin Cedeño Buste haya negado una acción de protección planteada por el colectivo Resiste Yasuní por la utilización de un niño en la referida propaganda bajo los argumentos de que no existe vínculo entre los demandantes y el niño, y de que el contenido de este "producto comunicacional" es informativo y no político. 

Otro caso, quizá aún más grave, es el de la suspensión de dos jueces de la Corte Nacional de Justicia por haber fallado en contra del SRI. Tan solo 48 horas después de que el titular del Servicio de Rentas Internas (SRI), Carlos Marx Carrasco, presentara una queja en contra de estos jueces, el Consejo Nacional de la Judicatura estuvo presto a suspenderlos considerando que existen hechos graves y urgentes que hacen presumir la existencia de comisión de infracciones disciplinarias que pueden ocasionar daños a la prestación del servicio judicial o que pueden vulnerar derechos a terceros (Art. 269 del Código Orgánico de la Función Judicial y Art. 11 del Reglamento para el ejercicio de la potestad disciplinaria del Consejo de la Judicatura). 

Carrasco fundamenta su queja en que existe falta de motivación y error inexcusable en el fallo y ha dado sendas declaraciones sobre la falta de probidad de estos jueces. La falta de motivación y el error inexcusable son de las faltas más graves que puede cometer un juez por lo que no se puede hacer tales afirmaciones a la ligera. Sorprende también que el Consejo Nacional de la Judicatura haya ordenado la suspensión de los jueces bajo la consideración de que existen hechos graves que hacen presumir la existencia de infracciones de esta naturaleza. Yo no sabía que un fallo en contra de una de las instituciones del estado era un hecho grave. 

Debemos estar atentos a lo que decida el Consejo Nacional de la Judicatura en este caso, ya que si eventualmente resuelve la destitución de estos jueces por error inexcusable o falta de motivación (como ya lo ha hecho en varias ocasiones), implicaría que está analizando el contenido de un fallo y pronunciándose sobre su validez, lo que violaría el principio de independencia judicial además de arrogarse funciones que en este caso particular le competen a la Corte Constitucional. 

El propósito fundamental del régimen disciplinario en la función judicial es el de prevenir y reprimir conductas que se traduzcan en la prestación de un servicio público ineficiente, no de asegurarse que l
os jueces fallen a favor de tal o cual causa. La modernización de la justicia era necesaria y es bienvenida, pero el uso de suspensiones y destituciones pone en peligro la tan anhelada y ofrecida independencia judicial y envía un mensaje muy claro. Los jueces ahora, o se previenen de enojar al poder (como en el caso del fallo que no condena el uso de niños para proselitismo político oficial), o están sujetos a dejar sus funciones y quien sabe si inclusive ser castigados penalmente. 


lunes, 30 de diciembre de 2019

Déjenlo renunciar

Por: Marlon Puertas
12/Octubre/2013
Si alguien, reiteradamente, amenaza con dejar de hacer lo que está haciendo, abandonar la tarea para la que fue escogido, probablemente, en el fondo, su deseo íntimo debe ser ese y no solo un chantaje de estilo infantil para conseguir sus propósitos.

Es que estar siete años en el poder absoluto, sin compartirlo con nadie, debe cansar. Tomar decisiones todos los días, desde las más trascendentes y combativas para encarar imperios, hasta las más insignificantes y puñeteras para acallar callejeros insolentes, debe provocar un desgaste demoledor. Demasiado para un solo hombre, mortal como todos e irascible como ninguno, lo que en esas instancias de mando resulta contraproducente, negativo, pues es imposible que le sigan su ritmo y le interpreten adecuadamente sus intenciones.

Por eso, cuando me preguntan si tenemos Rafael para largo, soy de los pocos que piensa que no. Que este podría ser, en efecto, su último periodo en la política ecuatoriana. No porque no pueda seguir, en un escenario escuálido de liderazgos como el suyo, sino, sencillamente, porque ya no querrá seguir. El encanto de sentirse el más querido, el más votado, es más efímero de lo que pueden pensar los correístas, quienes desde ahora no pueden disimular su preocupación de ver permanentemente a su líder de mal humor, insatisfecho hasta de tenerlo todo, peleando hasta con su sombra.

¿Por qué será? Porque las fiestas son bonitas mientras hay comida en abundancia y hay plata para pagar la música hasta el amanecer. Cuando alguien empieza a hacer notar que las reservas se acaban y los invitados se acostumbraron al baile, entonces vienen los malestares, porque al final, ya nadie quiere pagar la cuenta.

Rafael no va a querer pagar la cuenta. Que la pague otro. Y así tenga un ejército de adulones que lo atosigue a diario para que eternice el buen vivir, un buen economista sabe que los saldos rojos no se pagan con discursos socialistas en la Asamblea o tarimazos eventuales que ya a nadie entusiasman.

De ahí nacen las advertencias dirigidas, ahora, a sus propios aliados, a quienes él escogió. Si votan por el aborto, renuncio, fue el último pretexto. Lo único que consigue con eso es desnudar de cuerpo entero a sus asambleístas, cuyas convicciones de toda la vida, mueren al estrellarse con la voluntad del líder, sin razones, sin fundamentos, con la única justificación de que él lo pide, de que no es posible dejarlo renunciar, que el presidente está sobre todo, y está, por supuesto, sobre ellos, simples intérpretes de una partitura que no admite inspiraciones propias.

Si quiere irse antes de su hora, déjenlo ir. Un presidente que ya no disfruta lo que hace, en la percepción popular puede convertirse, de la noche a la mañana, de héroe a villano. Después no le gustará otro tema y así, irá sembrando su camino de espinas que lo conducirán, irremediablemente, a su retiro, con más pena que gloria. Mejor que lo haga en su gloria, digo yo, si gloria es haber ganado siete procesos electorales, haberse gastado toda la plata del mundo y finalmente, seguir de mal humor.

Haciendo negocios, casi igual que en 2006

Gabriela Calderón de Burgos
1 de noviembre, 2013

Hace seis años escribí acerca de lo complicado que era hacer negocios en Ecuador, según lo indicaba el reporte Haciendo Negocios 2008 del Banco Mundial (20/11/2007). En ese artículo resumí lo difícil que era establecer una empresa para una persona en Ecuador (con datos del 2006):

"Tiene que completar 14 procesos: (1) contratar un abogado, (2) registrar la empresa en la Superintendencia de Compañías, (3) depositar 25% del capital de la empresa en una cuenta, (4) contratar a un notario para certificar la incorporación del estatuto de la empresa, (5) esperar a que el superintendente de Compañías apruebe la constitución de la empresa, (6) publicar un resumen de ese estatuto en uno de los diarios que circulan en el área en que estará localizada la empresa, (7) afiliarse a una de las cámaras, (8) esperar a que se registre el estatuto en el Registro Mercantil, (9) obtener un Registro Único de Contribuyentes (RUC), (10) comprar facturas en imprentas autorizadas por el SRI, (11) registrarse en el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), (12) inscribir todos los contratos de sus empleados en el Ministerio de Trabajo, (13) ser inspeccionado por el Municipio y (14) obtener una "tasa de habilitación" y una patente comercial del Municipio.

Hacer todo eso le tomará en promedio 65 días, le costará aproximadamente 1.276 dólares (29% del producto nacional bruto per cápita)…

Si abre el negocio, todavía le toca lidiar con los 8 impuestos que hay que pagar. Pagarlos le tomará en promedio 600 horas y le consumirá 35,3% de sus ganancias. Si quiere despedir a un empleado por ineficiente, o porque tiene que cortar costos, tiene que ahorrar antes para pagarle 135 semanas de salario como compensación por despedirlo".

Luego de seis años, la edición 2013 del informe indica que una persona en Ecuador en este año tenía que hacer lo siguiente para establecer una empresa: exactamente los mismos procesos excepto aquel de afiliarse a una de las cámaras, que enhorabuena se eliminó. Para el 2013, la demora de completar todos estos procesos se había reducido de 65 a 55,5 días, aunque esta demora sigue estando por encima del promedio latinoamericano de 36 días y del promedio en los países desarrollados de la OCDE de 11 días. El costo para establecer una empresa cayó ligeramente entre el 2006 y 2013 de 29% del PIB per cápita a 25%, pero sigue siendo prohibitivo para aquellos emprendedores que empiezan con menos capital.

Un ecuatoriano que logre atravesar todos estos obstáculos luego tiene que cumplir con la hazaña de pagar impuestos y esto se ha complicado: aunque sigue teniendo que pagar los mismos de hace seis años, ahora demora más cumplir con el SRI (654 horas) y el costo apenas se ha reducido a 33,9%.

En el reporte del 2008 Ecuador se ubicaba en la posición 128 de entre 178 países, siendo superado solamente por Bolivia y Venezuela como el país más hostil a las empresas pequeñas y medianas en Latinoamérica. Ahora, Ecuador se encuentra en la posición 135 de entre 189 países, solo por encima de Bolivia y Venezuela en la región. Mientras tanto, Colombia y Perú pasaron de las posiciones 66 y 58 a las posiciones 43 y 42, respectivamente. Y eso que este índice no considera graves retrocesos en la calidad de las instituciones en nuestro país.


Sumisión y la involución ciudadana

Daniela Chacón Arias
noviembre 05, 2013

El gobierno de la revolución ciudadana se ha jactado de ser el primero en incorporar a tantas mujeres en sus filas. De hecho, el 40% de los miembros de la actual Asamblea Nacional son mujeres y posiblemente el porcentaje sea similar respecto de la función ejecutiva. La activa participación de mujeres en política viene de la mano de grandes expectativas respecto del cumplimiento de las siempre olvidadas agendas de las mujeres, especialmente dado que varias mujeres llegaron a la función pública gracias a su lucha en temas de género.

La presencia de todas estas mujeres era una señal promisoria para el avance de la equidad de género. La discusión en torno al aborto en casos de violación era una de las grandes oportunidades, especialmente dado que varias de las legisladoras de Alianza País se habían pronunciado enérgicamente en contra de la criminalización en estos casos. En una apasionada intervención de hace algunos años atrás, una de las actuales vicepresidentas de la Asamblea Nacional solicitó que la despenalización del aborto se extienda a todas las mujeres que han sido violadas y no solo a las que el actual Código Penal llama idiotas o dementes. Pidió que no se legisle desde el púlpito y que el tema sea debatido a profundidad desde una perspectiva de salud pública y de los derechos de las mujeres.

Sin embargo con el pasar de los años las posiciones han cambiado o los espacios de poder se volvieron más importantes que los principios. Los hechos de las últimas semanas demuestran que en vez de avanzar estamos retrocediendo. El carajazo del presidente Correa a las asambleístas que únicamente pedían debatir el tema de la despenalización del aborto en casos de violación, no aprobarlo, no sólo demostró lo apenas obvio, que no hay democracia en Alianza País y que se hace lo que el Presidente quiere; sino que además demostró que los derechos de las mujeres no son parte importante del "proyecto" y que las asambleístas deben demostrar sumisión absoluta.

Pero lo más grave no es que las agendas de reivindicación por las que estas mujeres han luchado toda su vida desaparecieron o que tuvieron que renunciar a sus supuestos principios para continuar siendo parte del "proyecto", sino que enviaron un mensaje al resto de mujeres de que en casa se hace lo que el jefe quiere, al más puro estilo del machismo ecuatoriano por el que tanto han luchado para erradicar.

Después de la rabieta del Presidente, estas mujeres se echaron para atrás y aceptaron sumisamente no discutir el tema. Inclusive se sometieron a un vergonzoso proceso de disciplina y acataron la sanción que les impuso el comité de ética de su partido. ¡Aceptaron una sanción por defender sus principios! Nos queda el mal sabor de boca de que en realidad no eran principios tan fuertes o que el pequeño espacio de poder ganado es más importante, de lo contrario se hubiesen desafiliado. ¿Por qué permanecer en un movimiento que no representa sus supuestas convicciones más profundas?

¿Por qué las feministas y otras activistas en temas de género no han exigido a sus representantes ser fieles a las plataformas políticas que las llevaron a la Asamblea Nacional? Aquí no solo se trata de seguir una línea de partido, sino de representar a los ciudadanos. Estas legisladoras antes de ser militantes de Alianza País, son representantes del pueblo y se deben a sus electores, no a su jefe.

Estas mujeres validaron esa actitud prepotente, autoritaria y machista que tiene el presidente Correa constantemente. En vez de evolucionar o revolucionar, involucionamos. Como mujer, no puedo alegrarme que haya más mujeres ocupando espacios que antes nos estaban privados, cuando esas mujeres son serviles y replican en la función pública la realidad de sumisión que muchas otras aún viven en el país. Me apena decir que el rol de la mujer en este gobierno, está manchado de sumisión.


La visita a Rusia

Mauricio Gándara Gallegos

7 de noviembre, 2013

Con motivo de esta segunda visita del presidente del Ecuador a Rusia, me parece útil relatar ciertos antecedentes históricos que permiten evaluarla mejor. Por haber estado muy cerca de los personajes nacionales que escribieron esas páginas de la Historia, soy testigo privilegiado –puedo decir oficial– de los principales hechos que voy a comentar.

Como antecedente lejano, recordemos que fue Velasco Ibarra, al término de la Segunda Guerra Mundial, cuando se constituyó las Naciones Unidas, que estableció relaciones con la Unión Soviética, cuya capitana era Rusia. Fueron relaciones distantes, sin apertura de embajadas. Es el mismo Velasco Ibarra quien en su última administración acuerda con la Unión Soviética la apertura de embajadas. El primer embajador ruso, el señor Iván Ivanovich, presentó sus cartas credenciales en junio de 1970 y, por los mismos días, en Moscú, lo hizo nuestro primer embajador, el doctor Juan Isaac Lovato.

La decisión del presidente Velasco Ibarra no era tan simple como nos puede parecer hoy día; se vivía la Guerra Fría entre las dos superpotencias y los Estados Unidos ejercían toda la presión de que eran capaces para impedir la penetración de las potencias comunistas en América. Pocos años antes, en 1961, habían ejercido una presión extraordinaria para evitar que el vicepresidente Arosemena Monroy aceptase la invitación para visitar Rusia. Los grupos ecuatorianos que se oponían al viaje vaticinaban que los Estados Unidos nos cortarían los créditos. Es a esos grupos a los que Arosemena calificó de "los enloquecidos por el dinero". Viajó y no hubo ninguna retaliación. En esa misma Administración, Velasco Ibarra sustituyó la relación diplomática con la China de Taiwán por la de la República Popular de China.

En el ambiente de la Guerra Fría, no le fue fácil, tampoco, al gobierno de Arosemena Monroy, en 1962, resistir la presión norteamericana para expulsar a Cuba de la OEA. Años más tarde, en 1972, Velasco recibió la visita de Fidel Castro.

Después, las tensiones disminuyeron; visitó a Fidel Castro, en Cuba, el presidente Febres-Cordero, del Partido Social Cristiano, que dos décadas antes había reclamado la expulsión de Cuba de la OEA.

Se viven, pues, momentos diferentes: se deshizo el bloque soviético, cayó el Muro de Berlín, cesó la amenaza comunista. Las visitas entre jefes de Estado son cosa de todos los días, pero no hay que caer en la tentación de acercarse a los unos en detrimento de la cooperación con los otros. Está bien que el presidente ecuatoriano haya condenado el espionaje norteamericano; sin embargo, no escogió el mejor testigo para hacerlo: el presidente de Rusia, antiguo jefe de los servicios de espionaje de la Unión Soviética. ¡Coherencia es lo que nos hace falta! Si hay coherencia, debe renunciarse, entre otras cosas, a imponer el control sobre el internet, especialmente el que obligaría a que en las casetas de internet existan videocámaras que filmen a los particulares que van a enviar sus correos, y que, además, guarden copia de esos correos que son correspondencia privada. ¡Eso es espionaje a su mismo pueblo, eso es propio del Estado Policía!


No se lo digas a Danny

María Fernanda Egas
20 DE NOVIEMBRE DE 2013

 Quizás poco le interese al actor Danny Glover, quien al igual que varios artistas y deportistas latinoamericanos apoyan con gran convicción a los dictadores del socialismo siglo XXI a cambio de un mecenazgo. Pero ciertas revelaciones parecen incomodar a los empleadores de trollcenters y lobbies de abogados en el exterior, como el tuit de la periodista ecuatoriana Tania Tinoco, quien el 5 de noviembre escribió en su cuenta: "Tras leer vinculaciones del actor Danny Glover con Venezuela (Chávez le financió película con 18 millones) dudo de su objetividad en Caso Chevron". Glover iba al Ecuador invitado por la Presidencia de la República para mostrarle los efectos de la explotación de Texaco del 1964 al 1992 en la Amazonia ecuatoriana. El pozo Aguarico-4 al cual llevarían al actor estadounidense pertenece a Petroecuador según el acuerdo de remediación firmado con Texaco en 1995. En vez de remediarlo como le correspondía, Petroecuador lo convirtió en pozo reinyector en el 2003 y por ahora se desempeña como parte del toxitour que ofrece el gobierno a sus invitados.

Pero esta información no es novedad, es pública, así como mucha más evidencia de que la demanda de los pobladores de Lago Agrio representada por el abogado estadounidense Steve Donziger y el Frente de Defensa de la Amazonia ha tenido distorsiones que condujeron a una sentencia histórica por 19 mil millones de dólares. Para no ser acusada de autocensura ni unirme al impuesto falso patriotismo, procuraré cuestionar los verdaderos intereses que se mueven tras este juicio, cuya sentencia recientemente fue reducida por la Corte Nacional de Justicia del Ecuador a su monto original de 9 mil millones de dólares, que había sido duplicada por la exigencia de que Chevron pidiera disculpas.

Ya que con el anuncio de la explotación del Yasuní-ITT ha quedado en claro que los derechos de la naturaleza no le quitan el sueño al gobierno ecuatoriano, y siguiendo la ruta del dinero que ha financiado el caso que siguen los abogados demandantes, estimo que este juicio puede ser tan solo una apuesta millonaria de un conjunto de inversionistas americanos contra otra empresa americana, para obtener beneficios económicos multimillonarios.

De acuerdo a documentos confiscados y ahora públicos, antes de la reducción de la sentencia se habían reservado nada menos que 5.741 mil millones de dólares para ser repartidos, de acuerdo a la proporción de la inversión, entre firmas en los Estados Unidos, algunas con domicilio en paraísos fiscales. Entre al menos 10 inversionistas, Burford Capital Group que aportó con cerca de 4 millones y se había comprometido a invertir en total 15 millones, recibiría mil millones de dólares, pero desistió debido a evidencias de irregularidades del peritaje.

Existe la confesión de Joseph Kohn, de haber aportado cerca de 7 millones de dólares a la demanda y de que se retiró ante las evidencias desfavorables al caso en agosto del 2010, señalando a Donziger por un supuesto "engaño intencional" sobre sus "contactos potencialmente inadecuados y carentes de ética, si no ilegales, con el perito designado por la corte, el Sr. Cabrera". Así como también, por el uso del bufete como una fuente de fondos para sí mismo y para otros.

Para el principal abogado de los demandantes, el estadounidense Steven Donziger, quien en varios vídeos desprecia al sistema de justicia ecuatoriano, su parte del pastel correspondería al 6,3%.

Curiosamente, este reparto de las ganancias del juicio se dejó por sentado tres meses antes de la sentencia de febrero del 2011. Y por cierto, el procurador común y representante del FDA, Pablo Fajardo, consta en la repartición con un nada despreciable 2% del pastel y tenía sus honorarios personales cubiertos, al igual que Donziger.

En febrero pasado por una orden de la Corte del Distrito Sur de la Florida se investigaron más de seis cuentas bancarias en los Estados Unidos, pertenecientes a la ONG Frente de Defensa de la Amazonia, a sus miembros y a una empresa propia, Selva Viva, mediante lo cual se determinó que se realizaron pagos por un total de 400 mil dólares al perito Richard Cabrera en el 2007.

¿Están al tanto de que de la sentencia original de más de 18 mil millones de dólares (ahora el 50%), ni un solo dólar estuvo jamás destinado a los bolsillos de los demandantes de Lago Agrio a quienes se ha utilizado durante todo el proceso como las víctimas? Javier Piaguaje, representante de la comunidad Siekopai, no lo sabía al ir a declarar a Nueva York. Recordemos que el 10% de la sentencia iría a la FDA, y restada la porción de los inversionistas, abogados y asesores, lo demás sería destinado a obras en la zona que bien podrían convertirse en sueños de perro.

Al parecer, esta apuesta contaba con las debilidades del sistema judicial ecuatoriano para un triunfo asegurado. Y eso es lo que lamentablemente se está demostrando precisamente ahora en el juicio por extorsión que planteó Chevron contra los demandantes en la Corte RICO en Nueva York.

Mientras varios asesores e inversionistas han declarado que atestiguaron intentos de soborno, de falsificación de datos, de redacción "fantasma" de la sentencia, de colusión entre el perito –que debería ser imparcial- y los abogados de los demandantes para obtener la sentencia favorable y multimillonaria; los ahora demandados por Chevron sufren de un extraño síndrome colectivo de Alzheimer: el juez Nicolás Zambrano, quien dictó la sentencia por los más de 18 mil millones de dólares y el propio Steven Donziger, quien ha liderado el proceso desde 1993, no recuerdan detalles esenciales de la sentencia.

La elección del Juez Nicolás Zambrano para llevar este caso en la Corte de Lago Agrio no fue la primera que tuvo impugnaciones o destituciones. El nombramiento de Zambrano pudiera ser una suerte del destino, a menos que se consideren sus antecedentes.

Su récord consta de expedientes disciplinarios, denuncias, pedido colegial de suspensión, e impugnaciones a su idoneidad para candidato al Ministerio Público en el 2006 por extorsión y chantaje. Zambrano fue destituido por haber sido uno de los que admitió el recurso de apelación del principal involucrado en la Operación Aniversario, que incautó 8.3 toneladas de clorhidrato de cocaína valorada en $400 millones de dólares en octubre del 2009.

El asegura haber leído 225.000 páginas en 63 días y haber redactado la sentencia contra Chevron por sí mismo. Sin embargo, cuando en la Corte RICO se le preguntó sobre un término utilizado más de 30 veces en su sentencia no supo qué significaba, y tampoco otros términos en inglés ante lo cual dijo que la encargada de ello fue su secretaria. ¿Nos suena conocido?

Solamente si uno recuerda la visita de los abogados del Frente de Defensa de la Amazonia al secretario jurídico de la Presidencia, el doctor Alexis Mera, uno pudiera pensar que la segunda fase del arbitraje que empieza este próximo enero ante el Tribunal Arbitral de La Haya, y que se refiere a la posible negación de justicia e interferencia del gobierno en el confllicto, pienso que este tiene un mal pronóstico.

En septiembre pasado, el laudo parcial del Tribunal Arbitral de La Haya fue desfavorable para el país; y el Ecuador ya ha perdido otro arbitraje por 96 millones de dólares en el 2011.

En realidad, más allá de Danny Glover o Luis Eduardo Aute, la verdadera celebridad del momento respecto al Caso Chevron en los tribunales internacionales es la metida de mano en la justicia ecuatoriana. Pero no se lo digas a nadie. Ni siquiera a Danny.


El Golpe Electrónico

María Fernanda Egas
11 DE NOVIEMBRE DE 2013

 Que 20 años no es nada, quizás 50 tampoco. Con el proyecto del voto electrónico en marcha y un sistema electoral asesorado por democracias de la talla de Rusia, Cuba y Venezuela, el Ecuador debe ya acostumbrarse a ir a elecciones como una mera formalidad para reconfirmar la hegemonía del partido de gobierno, pues con tan incuestionable tecnología y tan alta capacitación de las autoridades del Consejo Nacional Electoral, estas serán irrefutables a los ojos del mundo.

Luego de la invitación que recibiera para ser observador en las elecciones de septiembre en Rusia, Domingo Paredes, presidente del CNE del Ecuador viajó hace pocos días a Cuba y confirmó que "en Ecuador tenemos mucho que aprender de Cuba en términos de construcción de una democracia directa" y consideró que se trata de una cooperación muy importante hacia el futuro.

El voto electrónico viene siendo puesto a prueba en Ecuador con "excelentes resultados" y se espera su estreno próximo. Sin embargo, no se puede olvidar que este será implementado por el mismo organismo que desestimó irregularidades denunciadas en la última elección.  Tomaré como ejemplo las del partido PSC-Madera de Guerrero, que demostró prácticas de fraude vistas antes en las elecciones de Venezuela, como ponerle cero votos a un candidato, transferir la votación de un candidato a otro, entre otras que en vez de ser receptadas para su análisis fueron dejadas en el conveniente olvido.

Antes de que empiece a operar el voto electrónico en el Ecuador, el índice de absentismo que en las elecciones del último febrero se perfilaba altamente histórico, desapareció de la página del CNE horas después de las elecciones (y fue substituido por otro índice). Todo esto sin ayuda del voto electrónico, pero con la hasta ahora inexplicada presencia del célebre hacker estadounidense Kevin Mitnick.

Qué sucederá con los resultados del voto electrónico? Qué garantías hay en un país donde el propio presidente reclamó para sí todos los poderes del Estado, inclusive el poder Judicial y el Electoral?

Veamos las denuncias del sistema del voto electrónico en Venezuela, ofrecido inicialmente por la empresa Smartmatic y que se implementó a partir del 2004. De acuerdo al mayor investigador del tema, el general venezolano en retiro, Carlos Peñaloza, "el fraude lo cometen con los que no votaron".  Peñaloza explica que es el espacio de maniobra lo que importa: "en la medida que aumenta el número de votantes y disminuye la abstención, disminuye el espacio de maniobra."

Peñaloza relata que inicialmente el sistema Smartmatic fue vendido al gobierno venezolano pero que el software con el que opera no es el original. "Es una larga historia, fueron unos trabajos de informática realizados por los alemanes orientales en Cuba, con el fin de hacer elecciones pero controlarlas. Con el desplome de la URSS retomaron el trabajo los chinos, quienes son hoy los asesores técnicos de los cubanos. El software es de ellos y lo controlan remotamente".  Peñaloza insiste en que las auditorías no pueden detectar esta anomalía fácilmente, y narra en "Una extraña muerte en Smartmatic" que uno de los dueños de la empresa, Alfredo Anzola, quien había convocado una junta para denunciar irregularidades en los resultados electorales, sufrió un accidente aéreo en el 2008.

El verdadero riesgo del voto electrónico, a mi parecer, va más allá de que garanticen eternizarse en el poder. Es el amedrentamiento que infligen en varios sectores de la población, especialmente a los trabajadores del sector público, a sus trincheras políticas y bases clientelares del oficialismo que estarán siendo monitoreadas con número de cédula y opción de voto. No es paranoia: poco después de las últimas elecciones en Venezuela, el propio Nicolás Maduro creó zozobra entre los trabajadores públicos afirmando que sabía perfectamente quiénes no habían votado por él.

Estas manifestaciones solo confirman cómo debe funcionar "la fiesta de la democracia" según los regímenes dictatoriales. Una serie de irrespetos ante la cual un grupo de ecuatorianos liderados por los juristas César Coronel y Roberto López exhortó recientemente a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a impartir medidas cautelares. Entre ellas constan una auditoría internacional independiente al sistema informático y a la plataforma tecnológica del mismo; antes, durante y después de las elecciones; la eliminación de las Juntas Intermedias de votación, una presencia y permanencia antes, durante y después de los comicios de una misión de la OEA, y la publicación del padrón electoral por medio de la prensa escrita pues "No podemos ir a elecciones sin saber cuántos ni quiénes somos, y peor, permitir que terroristas se encuentren acreditados para votar en nuestros procesos electorales."

Como respuesta a esta última exigencia, el activista político Carlos Vera confirmó que el CNE ha aceptado publicar el padrón electoral, pero curiosamente "sin extranjeros ni votantes de 16 a 18 años".

Cabe a los demás ecuatorianos observar pasivamente cómo entraremos a un sistema de voto electrónico que luego se exhibirá como irrefutable y "el mejor del mundo"?

Peñaloza explica que la única esperanza de derrotar al chavismo por la vía democrática es superar el espacio de maniobra del oficialismo en el sistema electoral. Para ello, la ciudadanía debe perder el miedo e ir a votar masivamente. Ya lo hicieron una vez, y los resultados oficiales, sin examinar las 23 mil irregularidades denunciadas ni el pedido de abrir las urnas, dieron una diferencia de apenas el 1% entre los dos candidatos presidenciales.

A mi parecer, la única propuesta que daría una opción verdaderamente democrática sería que el voto dejara de ser obligatorio. Pero los regímenes dictatoriales disfrazados de democracias ejemplares jamás lo contemplarían.

De cómo un país se entregó a China

Por: Gonzalo Ortiz Crespo

01/Diciembre/2013

No sé qué es peor, si la depresión o la indignación. Ambas cosas produce leer el Informe Especial de Reuters, de este martes 26. Titulado "How China took control of an OPEC country's oil" y firmado en Nueva York por Joshua Schneyer y Nicolás Medina Mora Pérez, describe cómo China ha logrado el control cuasi monopólico de las exportaciones de petróleo del Ecuador.

Eso, en términos generales, lo sabíamos los ecuatorianos. Lo que el informe de Reuters hace es citar documentos concretos a los que ha tenido acceso, desde cartas confidenciales del gerente general de Petroecuador al Banco de Desarrollo de China hasta contratos, presentaciones de compañías y cronogramas de embarques de crudo.

El contexto también lo sabemos: Ecuador no es sujeto de crédito desde que en 2008 dejó de pagar $3 200 millones, declarándolos deuda ilegítima. Por eso el país depende ahora del financiamiento chino, tanto que según Reuters "se espera (que China) cubra 61% de las necesidades de financiamiento estatal de este año, que ascienden a $6 200 millones".

A cambio de ello, China recibiría hasta 90% de las exportaciones ecuatorianas de petróleo en los próximos años, lo que es escandaloso, en un mercado petrolero tan diversificado como el actual y en un país que se proclama con tanta insistencia soberano y en un gobierno que se llena la boca hablando de patria.

Pero lo peor es que este petróleo no es para consumo de China, sino que las firmas petroleras del gigante asiático actúan como traders, es decir intermediarias de nuestro crudo. "El petróleo que Ecuador vende a las firmas chinas puede ser comercializado en cualquier parte. Solo 15 mil barriles diarios han sido enviados a China este año, casi 40% menos que en 2012. La mayor parte va a EEUU", afirma Reuters.

Para Correa los negocios con China son un triunfo del comercio con un aliado, pero eso no quita que la dependencia de los préstamos chinos sea cada vez mayor, superando con mucho en proporción y costo para el país a la tristemente célebre "facilidad petrolera" que tanto criticamos a Febres Cordero. Esto sin mencionar la falta absoluta de transparencia: los contratos de préstamo y los compromisos de venta son secretos, pero ciertamente, como lo señala Reuters, la competitividad de Petroecuador como actor en el mercado del crudo ha quedado arruinada.

La nota muestra cómo China ha llegado a dominar el comercio de 360 mil barriles diarios de exportación desde que Petrochina hizo su primera oferta de préstamo de $1 000 millones a mediados de 2009. Para abril de 2010, las firmas chinas ya recibían un tercio del petróleo exportado por Ecuador. Un año más tarde, los volúmenes casi se habían doblado. Para mediados de 2013, las firmas chinas recibían 83% de las exportaciones ecuatorianas de petróleo, siempre de acuerdo Reuters, la que recuerda que en agosto, cuando se anunció el último préstamo, el monto del financiamiento chino a la administración de Correa subió a casi $9 mil millones, el equivalente a 11% del PIB de Ecuador. Estos y otros detalles confirman cuan profunda e irreversible es la entrega de nuestra economía a un poder externo, en este caso China.




Esto es retroceder, Patria

¡Qué bruto! Ya mismo llega la Navidad y no hemos cantado ni un villancico, ocupados como hemos estado en asuntos terrenales. No, pues. A ver, corran a coger una guitarra, un tambor y una flauta y entonemos estas estrofas con espíritu navideño:

Ya viene el Niñito en su avión nuevito, bajó de los cielos y está cabriadito.

(Chuta es que el Niñito ¡tiene un genio! Por todo se altera, se emperra y no se calla hasta que le den el avión. ¡Ay no!, la mamadera quise decir. O bueno, más que mamadera le gusta bolones de verde con chicharrón, dos huevos fritos y ceviche de concha, de desayuno. Ojalá le den rápido, para que ya no llore el Niñito).

Niñito bonito ya no grites, plis, que con tanto grito te vas a hacer pis.

(Es que el Niñito cada rato se hace pis, pobrecito, con lo que no controla las iras. Se hace pis sobre las pajitas, sobre el buey y los burritos que le acompañan calladitos porque no les deja ni rebuznar el Niñito. Sobre todos mismo se hace pis. Y popó, también).

Ya se despertaron los pobres pastores y el Niño les grita por opositores.

(Es que el Niñito, pobrecito, cree que hasta los pastorcitos son malos y terroristas que, mandados por el rey Herodes, le quieren matar. Después hace que burrito les investigue a los pastorcitos y les mande a unos a la prisión y a otros desterrados a Egipto, porque el Niñito es bien poderoso, ni se crean).

La paja está fría la cama está dura y el Niñito sueña en su dictadura
(Eso cuando duerme, porque el Niñito, pobrecito, es bien insomne y por eso en vez de soñar en su dictadura, la ejerce. ¡Pobre el que le discuta! Pero como el Niñito es bien activo, ya ha de mandar a que en lugar de pajitas le pongan colchón en la cama, para dar ejemplo de lo que es el Buen Vivir. Por eso mismo se compró el avión en que bajó del cielo, para dar ejemplo de lo que es el bueno volar. Bien ejemplificativo es el Niñito, no se preocupen).

Niñito bonito
¡eres rey de reyes!
Y eres el que dicta códigos y leyes.

(Cómo será que hasta los reyes magos, que son reyes, se postran ante su presencia y le llevan el oro del nuevo Código Penal, el incienso de la Ley de Comunicación y la mirra del Yasuní, para que esté contento el Niñito y pueda continuar con su tarea de redimir a los pecadores, mientras él reina a sus anchas acompañado de sus cuatro angelitos, sus burritos y sus bueyes. ¡Qué ternura!).


Esto es retroceder, Patria

Por: Gonzalo Ortiz Crespo

12/Enero/2014


La concentración empresarial, es decir la presencia de pocas empresas dominantes en cada uno de los sectores de la economía, ha sido tradicionalmente alta en el Ecuador. En un Gobierno que se proclama socialista lo que cabría esperar es que esa concentración disminuya y se creen muchas empresas que compitan. Pero lo sucedido en el Gobierno de Correa es lo contrario: la producción se ha concentrado más pues han desaparecido empresas y hoy son mucho menos las que producen, con lo que acaparan una mayor proporción del mercado. 

Lo comprueba un informe realizado en la PUCE en junio de 2010. Las cuatro autoras toman la clasificación internacional de la actividad industrial y comparan lo acontecido entre 2002 y 2008. El resultado es sorprendente. Por ejemplo, si en 2002 había dos empresas dedicadas a la extracción de minerales de hierro, en 2008 solo quedaba una; si en edición de materiales granados había cuatro empresas en 2002, en 2008 solo quedaba una; si había seis empresas fabricantes de artículos deportivos en 2008 quedaba una; seis empresas de fundición de hierro y de acero se redujeron a tres; 22 que extraían minerales para la fabricación de abonos y productos químicos se hicieron 13, y así sucesivamente.

La economía ecuatoriana está dominada cada vez más por monopolios, duopolios u oligopolios, cuando en teoría un Gobierno socialista fomenta la competencia. Las autoras comprueban con datos del SRI que en bebidas no alcohólicas, 81% de las ventas la tiene una sola empresa, mientras que 155 empresas se disputan el 19% restante. En productos de higiene, 76% de las ventas la tienen dos empresas, mientras otras 88 se disputan el 24% restante. En lácteos, cinco empresas venden 61%, mientras que 436 empresas venden el 39% restante. En molinería, cinco empresas venden 71% del total, mientras 335 empresas venden el 29% restante. En aceite, 58% vende una empresa, y 13 el 42% restante. En pastas dos empresas venden 54%, y 26 empresas el 46%. Y así por el estilo.

Como se ha priorizado el consumo y no la producción, el crecimiento del sector manufacturero se explica por el crecimiento de las grandes empresas, no de las menores, que, al contrario, han quebrado o cerrado, lo que da como resultado una mayor concentración de los medios de producción. Quizás alguien diga que esto es consustancial al capitalismo, pero eso mismo es lo que se cuestiona en un país con alta concentración de la riqueza y con un régimen que proclama querer sembrar una mayor justicia social. Lo que está pasando es lo contrario: la pirámide se estrecha en la punta y el prolífico gasto estatal solo sirve para maquillarlo. 

¿Dónde está la gran revolución si en diciembre de 1990 el 10% más rico del Ecuador recibía 34,8% del ingreso total y en diciembre de 2010 recibía el 37,5%? Los otros deciles han bajado un poco su participación en el ingreso total para dar paso a esta mayor concentración de la riqueza. Los datos son del Ministerio Coordinador del Desarrollo Social. Definitivamente, si en esta columna el último domingo de 2013 dudaba si había progreso ("¿Avanzamos Patria?") y el 5 de enero afirmaba que marchábamos en el propio terreno ("Esto no es avanzar, Patria") hoy cabe concluir que con Correa la estructura económica y social del país ha retrocedido.

Siete años después

Marlon Puertas
Sábado 18 de enero de 2014 

Como si de gran cosa se hablara, los verdes han festejado esta semana los siete años ininterrumpidos de su revolución. Ellos ven records por todos lados y no les faltan argumentos. Ni Velasco Ibarra tuvo tanto tiempo seguido a su disposición. Ni Febres Cordero tuvo tantos opositores políticos desperdigados por países de varios continentes, huyendo de la furia del Gobierno. Ni Abdalá Bucaram nos hizo reír tanto y, al mismo tiempo, sus actos vergonzosos se quedaron cortos con los que se las ingenian nuestros mandamases de ahora. En fin, son varios récords, no vale la pena negarles su mérito.

Seamos objetivos. También tienen el récord de haber gastado la mayor cantidad de plata en toda la historia. Para eso, vale decirlo, han tenido una inmensa capacidad recaudadora y una fortuna inédita en los mercados internaciones del petróleo. Como sea, han sido los gobernantes más millonarios de lo que nuestra frágil memoria registra. Y han hecho con esa plata lo que han querido. Gastos por todos lados, obras en cada esquina. Aeropuertos sin aviones, hospitales sin médicos suficientes, bellos palacios de Justicia pero sin Justicia, colegios del milenio con estudiantes amenazados por las drogas, futuras refinerías sin mucho petróleo para refinar, en fin. La lista es larga.

No podemos dejar de lado la obra estrella: las carreteras. Siete años llevan restregándonos en la cara que ya tenemos carreteras. Sí, ya las vimos. Ya las recorrimos. Ya nos chocamos en ellas.

Aún así la gente está contenta. Y la explicación es muy sencilla, como dijo la joven y bella candidata a la Alcaldía de Guayaquil, Viviana Bonilla: a la nada de antes, el pueblo se contenta con lo poco de ahora. Así como ella dice que pasa en Guayaquil, ocurre en todo el Ecuador. Al saqueo de antes, porque se llevaban el país en peso, las obras que hoy se entregan parecen un regalo inmerecido. Todavía hay quienes no lo pueden creer, porque estaban acostumbrados a ser tratados como animalitos, a ser humillados en los servicios públicos, a recibir las migajas de un presupuesto que no estaba enfocado en las mayorías.

Pero eso no lo es todo. Siete años después, el precio que se está pagando resulta demasiado caro. Sacrificar las libertades a cambio de tener un patrón que da de comer, es un negocio que no nos conviene.

Individualmente, habrá quienes juren estar mejor que antes, pero colectivamente hay retrocesos evidentes por los que tendremos que pagar una factura muy alta. Aunque no parezca y a nadie le importe, con justicia también se levanta un país. Aunque no parezca y a nadie le importe, con libertad se construye una nación. Aunque no parezca y a nadie le importe, democracia no es solo ganar ocho elecciones consecutivas, sino respetar, por más frágiles que sean, a las minorías.

Si a la mayoría no le interesan estos detalles, se entiende perfectamente. Entonces tendremos muchos años más de revolución y menos posibilidades de crecer como ciudadanos. Bailen y brinden por eso.

...

Noche de los cuchillos largos

Por: Arturo Moscoso Moreno
19/Enero/2014

Luego del rápido y vertiginoso ascenso que tuvo el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP), al mando de Hitler entre 1919 y 1923, este se convenció que su destino era dirigir Alemania y protagonizó un fallido golpe de estado - el Putsch de Munich - apoyado por sus fuerzas de choque paramilitares, las SA, al mando del brutal Ernst Röhm. Por ello fue condenado a prisión mientras su partido fue disuelto y prohibido.

El fracaso del golpe ocasionó que cambie de estrategia y más bien optó por refundar en 1925 el NSDAP como un partido de masas dominado por un caudillo que intentaría subvertir la constitución y la democracia desde dentro.

El principal soporte para el fortalecimiento del partido fue Gregor Strasser, su presidente desde 1923 hasta 1925. Con su cautivadora oratoria nacionalista, que apelaba a los desempleados, los jóvenes y a la clase media, especialmente afectados por las duras condiciones impuestas por el Tratado de Versalles y la crisis económica mundial, en las elecciones de 1932 Hitler logró que el NSDAP obtuviera el 33% de los votos, que sin embargo no fue suficiente para formar gobierno por lo cual tuvo que aliarse con los conservadores bajo el liderazgo de Franz von Papen.

Así, en 1933 Hitler fue nombrado Canciller.

Durante los siguientes meses Hitler logró hacerse con la mayoría de poderes; sin embargo, no contaba con el poder absoluto. A fin de consolidarlo, el 30 de junio ordenó a las SS y a la Gestapo asesinar a más de 80 personalidades políticas, entre los estaban Röhm, Strasser, Edgar Jung – secretario de von Papen, que sería detenido - y otros varios "aliados incomodos" y enemigos políticos, consolidando su poder hegemónico en Alemania. Mal paga el diablo a sus devotos.

Mutatis mutandi y pese a todas las notorias diferencias, lamentablemente algo de esta aterradora lección no fue aprendido por ciertos políticos y ex colaboradores del actual régimen ecuatoriano, aquellos que en su tiempo se hicieron de la vista gorda e incluso apoyaron violaciones legales y constitucionales que permitieron la consolidación de una forma de gobierno autoritaria y concentradora de poder, y que ahora son objeto de persecuciones y acoso. Ya lo dijo el capitán Edwin Planck luego de la noche de los cuchillos largos: "si miras sin mover un dedo, sufrirás la misma suerte antes o después".

Tantos vehículos oficiales

Por Vicente Albornoz
19 DE ENERO DE 2014

 Cuando uno circula por las calles de Quito, llama la atención el alto número de vehículos oficiales. Por todo lado, con relucientes logotipos y, en muchos casos, con chofer adelante y pasajero atrás. ¿Será que tenemos demasiados vehículos oficiales? Todo indica que sí.

Resulta que, según la información disponible, a octubre del 2012 la "flota estatal" estaba compuesta por 34 511 vehículos (dice el Ministro de Industrias y Productividad de la época, citado en un boletín de la agencia Andes).

Dado que hay, aproximadamente, unos 600 000 empleados públicos, eso significa que el Estado tiene un vehículo por cada 17 funcionarios, lo cual parece bastante alto, incluso para un país que se olvidó de ahorrar y se dedicó, con todas sus energías, a consumir. Puede ser que algunos funcionarios tengan más de un vehículo asignado a ellos (para guardaespaldas, etc.) pero sigue siendo alta la proporción. Más aún si se considera que los empleados públicos tienen remuneraciones relativamente buenas y que bien podían costearse un autito propio y no necesariamente necesitan uno pagado por los impuestos de los contribuyentes.

Si el Gobierno ecuatoriano tiene 34 511 vehículos, eso significa que tenemos una flota estatal más grande que el Japón que, según The Economist de mayo 2010, tenía en ese año 30 000 autos oficiales.

Vale recordar que el Japón tiene un gobierno reconocido por su frugalidad. Dicen que el Emperador Hirohito usó el mismo terno en las recepciones oficiales por varias décadas, mientras su país se recuperaba de la II Guerra Mundial. Pero el Japón es la tercera economía más grande del mundo y cuenta con 130 millones de habitantes. En términos relativos, el PIB del Japón es 81 veces más grande que el ecuatoriano. Y ellos tienen menos autos oficiales que nosotros . Tal vez tienen menos autos porque a ellos les ha costado mucho trabajo cada centavo que han ganado, tal vez son más frugales porque tuvieron que reconstruir un país que estaba en ruinas después de una guerra y de dos bombas atómicas, tal vez saben ahorrar porque han pasado por momentos duros y no les han llovido los dólares porque simplemente sube el precio del petróleo.

Según la misma fuente, los Estados Unidos tienen 72 000 vehículos oficiales, o sea, algo más del doble que el Ecuador. Pero los EEUU son (además de una potencia imperialista y bla, bla, bla), la economía más grande el mundo y cuentan con más de 300 millones de habitantes. En términos relativos, su PIB es 222 veces más grande que el ecuatoriano. Y su gobierno solo tiene el doble de autos que el nuestro. Tal vez tienen tan pocos autos porque su Congreso limita el gasto público (a veces hasta irracionalmente). Tal vez nosotros tenemos tantos autos porque son necesarios para llenar las lindas pero vacías carreteras recién hechas.

Seguro que para todo hay una buena explicación.


Felicidades señor presidente

Por: José Hernández
19/Enero/2014

Mejores rutas, más presupuesto para salud y educación, atención más sostenida para los sectores pobres, más inversión en la infraestructura en general, mejora de algunos servicios… El correísmo quisiera que sus críticos no reconocieran los avances que ha habido en siete años de poder con un enorme chorro de petrodólares. Pues sería indecente intelectualmente no hacerlo. Ahí no está el debate.

Lo que el correísmo quisiera es que, al reconocer esos avances, no se dijera que en siete años hay más indecencia intelectual, más cinismo, más autoritarismo. Un poder sin líneas rojas que acusa a quien quiere de doble moral, cuando es lo que mejor practica.

El último ejemplo es el de Martha Roldós. El Presidente se quejó de haber sido víctima de hackeo. Nadie sabe, sin embargo, de qué hackeo se trató. Nadie ha visto mails o documentos suyos. Los de Martha Roldós sí fueron publicados por la prensa del Gobierno y sirvieron de base para  una campaña que ella tildó de linchamiento mediático. ¿Por qué no denunció, Presidente, ese atentado a la privacidad, cuando usted se quejó del suyo? ¿Acaso es delito en su caso y no en el de Martha Roldós? ¿Quién creó la figura jurídica del linchamiento mediático? ¿O es solo para uso suyo y de los suyos?

En siete años, viejos camaradas, exguerrilleros, socialcristianos reencauchados y poetas de todo tipo, se han dedicado a cambiar biografías. Luchadores por los Derechos Humanos han mutado en  panas de torturadores. Periodistas honestos son sujeto de odio o conmiseración oficial: pobres tipos, enanos, caretucos, traidores, canallas, enfermos mentales… Los indígenas, usados para sacar a España de himnos y escudos en nombre de un ancestralismo trasnochado, son hoy sospechosos y algunos están enjuiciados. Martha Roldós es ahora elemento importante en una organización que, según algunos, colaboró en el asesinato de su propio padre… ¿Es eso decencia intelectual, señor Presidente?

¿Es decente lavarse las manos, como hizo la Defensoría del Pueblo (debiera agregar del "Pueblo correísta") en el caso de Fernando Villavicencio? ¿Sus niños no merecen protección contra la violencia ejercida por la Fiscalía y la Policía al ingresar en su apartamento? ¿Es decente, Gustavo Jalkh, haber convertido la Justicia en un brazo ejecutor de la política? Usted, fiel católico, ¿encuentra justo que opositores del Gobierno –adoradores o no del régimen stalinista– hayan sido condenados a pesadas penas de cárcel? Usted, que sí sabía, lo que es "sabotaje y terrorismo", ¿cree que es jurídico, decente y justo, acusarlos de esas prácticas? ¿Es decente sostener que Cléver Jiménez y Fernando Villavicencio, con quienes se puede tener diferencias abismales, no denunciaron casos de corrupción? ¿De qué habla, entonces, Villavicencio en sus libros? ¿Qué contienen, entonces, las denuncias que Jiménez presentó en la Fiscalía?

¿Modernización de la infraestructura a cambio de cinismo y un poder incontrolado? Eso no es nuevo. Leonardo Padura, para citar un escritor cubano, describe en su novela El hombre que amaba a los perros la reacción de la población rusa ante la dictadura de Stalin: "Era como si la gente solo aspirara a llevar una vida común y corriente, incluso al precio infame de la rendición". También retrata a esos camaradas de Stalin que, lenta pero inexorablemente, se callaron y luego se volvieron cómplices de sus crímenes: "esos hombres que vivían con miedo a decir una sola palabra en voz alta, a tener una opinión y se verían obligados a reptar, volteando la cabeza para vigilar su sombra". En esa magnífica novela afloran intelectuales que cayeron en la abyección, como Gorki. O Maiakovski, quien prefirió suicidarse antes que seguir siendo cómplice. Tolstói es citado por haber mantenido, escribe Padura, "el don precioso de la indignación moral y por eso lanzaba contra la autocracia su grito de "¡No puedo callarme!" 

La concentración de poder no es, entonces, un estilo personal. Es un sistema ante el cual, por buenas rutas que haya, no hay cómo hacer ese tipo de canjes. ¿Los haría Usted, Presidente?

Felicidades por sus siete años. Que el ejército oficial de insultadores también los disfrute.




El amor presidencial

Francisco Febres Cordero
23 de Septiembre, 2012

A mí lo ques ¡darme una ternura! Y es que el excelentísimo señor presidente de la República tan bravo ques cuando se pone bravo, tan ríspido, tan insultón contra quienes considera sus adversarios, de pronto se vuelve tierno, cariñoso, dulce, cuando de defender a sus más conspicuos colaboradores se trata.

¿Nues como para enternecerse? Si hay un comecheques que va a parar al penal, el excelentísimo señor presidente de la República corre a visitarle y a manifestarle toda su adhesión, hasta que al comecheques, de la pura emoción, se le afloja el estómago, deglute todito lo comido y los cheques se le vuelven efectivo. ¡Ya lloro!

Si el excelentísimo señor presidente de la República se pasa discurseando contra esos pelucones que viven en barrios exclusivos o, peor, en Miami, y tienen casa con piscina, basta que uno de los suyos se compre una casota con piscina para que el tierno protector de sus muchachos diga que cualquiera tiene derecho a progresar y que la nueva vivienda adquirida por su colaborador es una prueba irrefutable de su capacidad para administrar su dinero, tan sudadamente ganado. Y que lo de la piscina es una calumnia más de la prensa corrupta, porque lo que tiene en su casa el funcionario es solo una piscinita.

¡Qué bueno ques con los buenos el excelentísimo señor presidente de la República! ¡Cómo aparece para justificarles todo lo que hacen y hacerles entender a los malos que lo que motiva sus denuncias son la envidia, el odio y el complejo!

Si un banco del Estado le presta un platal a un extranjero y este, como garantía, da bienes que no son suyos sino del Estado y luego se esfuma con el santo y la limosna, nues culpa de nadie por haberle prestado, sino del extranjero por haberse esfumado.

Y si un funcionario compra unos chalecos para motociclistas que se rompen a la primera (los chalecos, no los motociclistas, aunque también), dice que esos chalecos pagados a precio de oro son los mejores del mundo y que esa compra fue tan buen negocio como el que hizo aquel que compró un Volkswagen y recibió un BMW.

Ante todo eso, ¿qué argumento cabe? Solo queda acompañar al excelentísimo señor presidente de la República en el irrefrenable amor hacia los suyos (y las suyas, claro).

¡Qué suerte que el excelentísimo señor presidente de la República tiene corazón de madre! Eso le permite defender con uñas y dientes a los retoños que le acompañan y atacar, también con uñas y dientes, a todos quienes tienen la osadía de denunciar las trapacerías que cometen los de su entorno: son los malos que merecen el escarnio, la lapidación, el linchamiento.

¿Cuál narcovalija? Los culpables están en Italia, aunque los jarritos hayan salido de aquí, sin culpa de nadie porque ningún revolucionario es traficante. Y ¡basta!

La defensa a sus colaboradores incluye esos homenajes que le encantan al excelentísimo señor presidente de la República. Porque allí hay lloros del homenajeado y de sus familiares, bocaditos y cierre del acto con discurso del único poseedor de la verdad y de la justicia, del dueño de todos los poderes, del supremo hacedor de las leyes, que sale por los fueros de los suyos que, aunque hayan sido cogidos en falta, son impolutos porque colaboran con él, le obedecen y le defienden. Y eso, para su tierno corazón, es suficiente.



La gula presidencial

Francisco Febres Cordero
25 de Septiembre, 2011

El excelentísimo señor presidente de la República dijo que se encuentra satisfecho con la ratificación de la sentencia que se dictó en el juicio contra Diario EL UNIVERSO. Y eso, viniendo de él, resulta novedoso: ¡el presidente complacido!

Y es que, para quienes lo hemos ido conociendo a lo largo y ancho de su mandato, la permanente insatisfacción del excelentísimo señor presidente de la República ha resultado evidente.

Quizás por culpa de las encuestas, el excelentísimo señor presidente de la República ha suprimido de sus sabatinas los potajes que ingiere a lo largo (y ancho) de sus recorridos por el país. Era aquel un segmento que mostraba la voracidad del mandatario y una de sus debilidades: la gula. Insaciable se revelaba su apetito para devorar, indistintamente, todo lo que se le ponía por delante: bolones, chicharrón, cebiches, hornado, tortillas, empanadas, majado, corviches, arroz, quesos, panes, caldos, frutas, carnes, aves, helados, jugos, chicha, mariscos, vísceras. La amplísima gama de alimentos que consumía parecía que solo ayudaba a abrirle más el apetito para seguir devorando muchos otros, que él describía con lujo de detalles, ante el pasmo salivoso de la audiencia.

Voraz, el excelentísimo señor presidente de la República ha ido engullendo, con un placer omnívoro, también honras ajenas, leyes e instituciones que ha sazonado según los dictados de sus hambres atrasadas. Hizo que los diputados se escondieran bajo los manteles y así devoró al Congreso. Luego, se sirvió como postre al presidente de la Constituyente, para condimentar a medida de su paladar una Constitución que estaba previamente cocinada en el Palacio y fue servida en bandeja en Montecristi, para solaz de quienes la recibieron, humeante, a fin de presentárnosla a todos como el menú de los próximos trescientos años.

Pero siempre quiere más, según el llamado de sus ansias nerviosas, que resultan infinitas. Y entonces atacó con furia otros manjares: se relamió el plato de la fiscalización, hasta vaciarlo; devoró a su antojo el hondo pozuelo de la Asamblea; como si fuera un experimentado cocinero, inventó extrañas recetas para desinstitucionar el Estado y volverlo un grasoso, pesado, enorme plato del que participan cien mil nuevos comensales a los que tiene invitados para que se engorden con canonjías y prebendas suculentas.

Y quiso más. No vaciló en declarar que iba a meter sus manos en la olla de la justicia y, sin asepsia ni pudor, las metió para mezclarlo todo al vaivén de su apetito. Eso, claro, le ha servido para, con cuchillo por delante, comenzar a zamparse su fuente más preciada, la que más hambre le provoca en sus días de glotonería y en sus insomnios desasosegados: la libertad de expresión.

Después de su penúltimo banquete, ha expresado su satisfacción porque, sin duda, como en otras ocasiones, la cocción estuvo elaborada a su gusto y el potaje le fue suministrado según sus exigencias.

Contemplar la gula presidencial que, con groseras maneras y burdos y prepotentes artificios, engulle, bocado a bocado, todas las sobras que van quedando de la democracia, produce un febril estado de descomposición. Y náusea.



No hagas a otro…

Mauricio Gándara Gallegos
27 de Julio, 2013

La visita que nos ha hecho el presidente de Bolivia para recibir muestras de solidaridad por su accidentado viaje de regreso de Moscú a su patria, durante el cual varios países europeos le habrían creado problemas para sobrevolar sus territorios, nos conduce a formular algunas anotaciones, a más de lamentar los contratiempos sufridos por el mandatario y por cualquier falta de consideración a su alta investidura. El gobierno del Ecuador le ha manifestado su solidaridad, con tanta mayor razón cuanto que el gobierno fue la causa eficiente de lo ocurrido, en el sentido de que gracias al salvoconducto expedido a favor de Snowden por el cónsul ecuatoriano en Londres, este señor se encontraba en Moscú, al tiempo que lo estaba el presidente de Bolivia y cuando este último manifestó su predisposición a otorgar asilo a Snowden, una vez que el gobierno ecuatoriano había desistido de hacerlo.

Es lamentable lo ocurrido, pero al reclamar hay que recordar acciones propias de los dos gobernantes: el presidente de Bolivia, en estos mismos días, presentó sus excusas a Brasil por la ofensa inferida hace dos años a su ministro de Defensa, cuyo avión fue registrado como si fuera el de un delincuente; hace pocos años, el gobierno del Ecuador le negó al presidente de Honduras permiso para sobrevolar territorio ecuatoriano. Por eso, titulo este artículo con el viejo adagio popular: "No hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti", y yo añado: "o a tus amigos".

Los países europeos en cuestión le han presentado al señor Morales sus excusas y este las ha aceptado. Pero con ocasión de esta misma visita, el presidente del Ecuador ha formulado una grave aseveración refiriéndose a la Alianza del Pacífico: que mientras él sea presidente, el Ecuador no entrará en ninguna de esas aventuras. Puede no hacerlo, pero es innecesaria la ofensa a Chile, Perú, Colombia y México. Y aquí viene la necesidad de hacer una balance entre la aventura del Pacífico, con países vecinos con los que sí tenemos comercio, y con cuya alianza se nos abren las puertas del Asia, y la aventura de ingresar al Mercosur a donde va una centésima parte de nuestras exportaciones, o a la de la ALBA, a donde son ínfimas nuestras exportaciones, con excepción de Venezuela, cuyas ofrecidas inversiones no llegan por sus graves problemas financieros, y con la cual el acuerdo de pagos del llamado Sucre, se ha prestado para transacciones dolosas; otro miembro de la ALBA, Cuba, acaba de ser sorprendida en un contrabando de armas a Norcorea, sobre lo cual la ALBA guarda silencio.

La ALBA se reunirá en Ecuador en pocos días, y la víspera irá a Caracas el gabinete ecuatoriano a sesionar con el de Venezuela. Habrá nuevas competencias sobre quién le jala la cola al tigre, porque en eso se pasan.

El Ecuador debe sopesar dónde se encuentran sus verdaderos intereses. La Naturaleza nos colocó en el Pacífico, y la ideología no puede trasladarnos al Atlántico.

Diplomacia sin sentido

Mauricio Gándara Gallegos
16 de Mayo, 2013

La política exterior, tradicionalmente, es determinada por el presidente y ejecutada por el Ministerio de Relaciones Exteriores, que cuenta con un servicio diplomático especializado. En los asuntos de gran trascendencia, tradicionalmente también, el presidente consultaba con una Junta de Relaciones Exteriores independiente, integrada por representantes de otras funciones del Estado y por ciudadanos de gran versación y experiencia. El Poder Legislativo podía tomar cuentas sobre la conveniencia de la política del Ejecutivo y de su aplicación práctica. Podía el Legislativo llamar al ministro y requerirle información y, eventualmente, censurarlo por una errada concepción política o una mala ejecución de la misma. Todo eso ha cambiado, la política es determinada exclusivamente por el Ejecutivo sin ningún contrapeso. Solo queda el balance de la opinión pública. Felizmente, como decía Palmerston, las opiniones son más poderosas que los ejércitos. Nuestra política internacional se determina por ideologías, emociones y prejuicios. Se sostiene que con el presente Gobierno el Ecuador ha pasado a ser verdaderamente soberano, tal vez porque expulsa a una embajadora –cosa que ocurrió en el pasado, asimismo con desproporción– o tira de las orejas a otro, o apoya a países lejanos condenados por represores por la comunidad internacional. Se equivocan en su afirmación; fueron actos trascendentales de soberanía: La declaración del mar territorial de 200 millas; la captura de los barcos pesqueros norteamericanos y japoneses, en la guerra del atún; el establecimiento de relaciones diplomáticas con la Unión Soviética; el apoyo al reconocimiento del puesto que le correspondía en la ONU a la China continental, en vez de a Taiwán; el no aceptar la presión norteamericana para la expulsión de Cuba de la OEA, en Punta del Este.

Así vamos de bandazo en bandazo: concede el Gobierno asilo en Londres a un ciudadano australiano que nos considera un país insignificante. Contradictoriamente, la Cancillería se opone al asilo concedido por el gobierno de Panamá a un ciudadano ecuatoriano. El Gobierno dice defender los derechos humanos y la libertad de expresión, pero concurre a los organismos regionales para anular la acción de la Ciadhi; y en las Naciones Unidas vota en contra de la censura por las matanzas de la dictadura siria. En el infeliz incidente en el Perú, el presidente afirma en su sabatina que no se atenderá el pedido de retiro del embajador ecuatoriano, y el propio presidente dice, dos días más tarde, afortunadamente, que no se sacrificará la magnífica relación con el Perú por una pelea de mercado; se regala a Cuba quince mil toneladas de arroz que pudieran saciar el hambre de ecuatorianos, y nadie objeta. Mientras el presidente abre en Alemania una pequeña ventana para un acuerdo comercial con Europa, su canciller reúne en Guayaquil a los países de la ALBA y desalienta esa iniciativa. Hay que recordarles que hace varias décadas el Ecuador propulsó y suscribió tratados de libre comercio: el Pacto Andino y la Aladi. Hoy, el Ecuador no participa en la Alianza Latinoamericana del Pacífico, ni tiene un acuerdo comercial con Europa y los Estados Unidos, como los tienen nuestros vecinos. No tiene sentido el aislamiento voluntario en que nos coloca el Gobierno.



Consultitas

Francisco Febres Cordero
11 de Agosto, 2013

Qué bueno que los académicos de la lengua le hayan sacado la lengua al linchamiento mediático y nos hayan aclarado a los ecuatorianos (y ecuatorianas) que no cabe que en una ley se incluyan metáforas. Como son bien académicos los académicos, han argumentado que linchar significa "ejecutar sin proceso y tumultuariamente a un sospechoso o a un reo", lo cual, periodísticamente, es imposible, así el reo sea rea. ¡Cómo se aprende de los académicos!

Aprovechando que, agilitos como son, sabios en todo lo relativo al idioma, genéricos en los géneros, hay que acudir a ellos para que, diunechasmente, nos absuelvan ciertas consultitas sobre la revolución que está experimentando nuestra lengua y sobre el empleo de ciertos términos ubicuos. ¡Híjoles, ahí creo que les compliqué la vida porque ellos no han de saber qué son los términos ubicuos! Bueno, ojalá me entiendan porque uno también tiene derecho a hablar en metáforas.

¿Por qué, señores académicos, ahora los ecuatorianos somos ecuatorianos y ecuatorianas? ¿Por qué hay que decir presidentes y presidentas, estudiantes y estudiantas, magistrados y magistradas, choferes y choferas? ¿No será, ilustrísimos académicos, que esta revolución idiomática está resultando lo más pedestre que imaginarse pueda? ¿O no será que en lugar de pedestre la revolución quiere ser ecuestre? ¡Qué también será, señores académicos!

Lo cierto es que nosotros no nos ponemos de acuerdo, nos enredamos y terminamos por confundirlo todo con el argumento de que en la revolución ciudadana lo que es masculino también debe ser femenino. El idioma ha adquirido una suerte de hermafroditismo delirante, para que no se resientan los unos y las unas, los otros y las otras.

Si alguien se refiere, por ejemplo, a los ángeles (ahora que todos los revolucionarios son tan rezadores, tan místicos, tan beatitos), ¿tiene también que referirse a las ángelas? ¿O ahí no importa, porque los ángeles no tienen sexo? ¿Y las ángelas tendrán? ¡Qué lío, señores académicos y académicas! Así como ustedes resolvieron lo del linchamiento mediático, por favor, den resolviendo también este linchamiento idiomático.

Y sobre los colores, ¿qué? Antes, el blanco era blanco, el negro era negro y el amarillo, amarillo. Ahora resulta que el blanco puede ser blanco pero blanco mestizo, el negro no es negro sino afrodescendiente y el amarillo cómo también será. Amarillo hepatítico, tal vez. O amarillo chino, como el Coca-Codo Sinclair.

Lo cierto es que nos damos mil vueltas no solo con los masculinos, los femeninos y los neutros, sino también para evitar llamar a las cosas por su nombre. Ya ni siquiera hay cómo decir viejo a un viejo (porque eso puede ser considerado linchamiento senil, penado con prisión), sino que hay que decirle adulto mayor. ¡Adulto mayor! Los viejos deberíamos formar un movimiento de indignados para que no nos nombren con eufemismos idiotas. ¿Acaso que nos llamen adultos mayores nos libra de la próstata, la jubilación, la sordera o el alzhéimer?

Así estamos, señores académicos. Y así está nuestra pobre lengua. Y así mismo está el país: hecho una reelección. ¡Ay no, hecho una confusión, quise decir!




El cebiche de Assange

Hernán Pérez Loose
20 de Agosto, 2013


Es probable que en un gesto de cordialidad de parte de los funcionarios de nuestra Embajada ecuatoriana en Londres hacia el Sr. Assange ya le hayan brindado un cebiche de camarones ecuatorianos. Al fin y al cabo este señor lleva más de un año allí instalado como huésped en esa sede, y el cebiche de camarones de nuestro "insignificante país" es uno de los platos más exquisitos del mundo.

Sería deseable que la próxima vez que le sirvan un cebiche alguien le recuerde que en Ecuador la actividad camaronera –de la que viven miles de familias y que hasta hace poco era la líder del mundo– ha entrado en una nueva crisis gracias, en parte, a su feliz idea de meterse en nuestra Embajada con la cantaleta de que lo perseguían para ejecutarlo y desde allí montar una campaña contra el gobierno estadounidense luego de haber divulgado correspondencia diplomática reservada. Un hecho –no debe olvidarse– que si lo hubiese cometido acá un ecuatoriano, estaría preso y probablemente sin posibilidad de comer cebiches.

La conexión entre lo uno y lo otro quedó recientemente evidenciada con la injusta decisión del Departamento de Comercio de Estados Unidos de determinar la obligación de los importadores de camarón de ese país a pagar un estimado de depósito en efectivo por nuestro producto. La razón es absurda: que el Ecuador habría incurrido en una infracción comercial al implantar un programa para que los camarones que se exporten sean procesados primero, lo que supuestamente causa una discriminación de precio. El Departamento de Comercio prefirió ignorar que ese procedimiento se lo hace por razones fitosanitarias y –lo más importante– que ello no causa daño significativo a los camaroneros de su país, que son quienes promovieron la medida. De hecho, las investigaciones preliminares que hicieron en Ecuador enviadas de Washington no provocaron objeción alguna contra ese procedimiento.

La cifra definitiva a pagar será anunciada luego de una revisión administrativa. Además, eliminaron la posibilidad de poner garantías mientras estén pendientes las apelaciones. Una de ellas sería ante la Comisión Internacional de Comercio, que deberá confirmar primero la decisión del Departamento de Comercio antes de impugnarla ante la Corte para el Comercio Internacional. La otra sería acudir directamente a la OMC. Ambas opciones podrían demorar un año y más. La OMC sería el mejor camino, aunque nuestro reciente manejo del contencioso bananero –en el que a pesar de tener a nuestro favor sendas decisiones se renunció a ellas– no es buen augurio.

Todo ese trajinar llevará meses de incertidumbre y pérdida de recursos tanto para quienes viven de esta actividad como para el gobierno ecuatoriano. Este es ciertamente un ejemplo más del daño que se causa cuando las decisiones que deben adoptarse con apego al derecho se las contamina políticamente. Tan reprochable es que la institución del derecho internacional del asilo se la use para proteger a un acusado de abuso sexual y que se le permita usar una embajada como tarima de barrio, como la imposición arbitraria de derechos arancelarios.


¿Nos falló el mundo?

Marlon Puertas

Uno de los peores defectos de los ecuatorianos, tal vez el peor en realidad, es echarle la culpa al resto de nuestros fracasos. La falta de responsabilidad por las consecuencias de nuestros actos nos mantiene hundidos en un subdesarrollo mental, porque nos paraliza en un estado de engaño permanente, pretendiendo que nos crean que nosotros somos los perfectos y que los brutos son los demás. Nuestros éxitos no se dan porque existieron errores en la ejecución del plan, sino porque nuestras ideas fueron tan brillantes, que no las entendieron. Fueron ideas adelantadas para nuestro tiempo.

Que eso lo haga un ciudadano corriente, a diario, en su casa, en su trabajo, los jóvenes en el colegio, es común. Hasta se ha vuelto socialmente aceptable, porque todos lo hacemos. Que eso lo diga, en cadena nacional, el presidente de la República, poniendo una cara que nos obliga a creerle, es representativo de lo que somos, de lo que queremos creer, de lo que pretendemos ser como país.

El mundo es una gran hipocresía, fue su otra frase de antología, de aquellas que quedan grabadas para la posteridad. Lo dijo el responsable de lanzar una propuesta ciertamente inédita, atractiva y sumamente popular, de esas que dan votos y pintan de verde hasta los corazones más manchados por el petróleo.

Lo dijo el responsable, también, de haber dado todos los pasos necesarios para que nadie, fuera de este país, le crea una letra de lo que estaba planteando. ¿Entonces, de qué hipocresía se está hablando? De aquella que promociona, por un lado, una iniciativa conservacionista de un parque nacional que ya está siendo explotado desde hace rato, pretendiendo que el mundo -explotador, consumista y ambicioso por esencia- ignore los campos petroleros que ya están instalados en la zona. De aquella que pone a grabar canciones a artistas para que griten Yasunízate, mientras al mismo tiempo, se acude con frecuencia a los chinos para cantarles Petrolízanos, sacarles plata y poder arrancar una refinería nueva, que nos consagrará como modernos petroleros.

El mayor pecado fue haber vendido a todo un país ilusiones falsas. Hubiese sido mejor seguir hundidos en la ignorancia, desconociendo las bellezas que se ocultan en una selva tan salvaje como indefensa. Pocos se hubiesen preocupado tanto, si no fuese por los millones y millones que se gastaron en publicidad para convencernos que allí está la mayor biodiversidad del planeta, mientras, al mismo tiempo, nos ocultaban que desde las entrañas de esa tierra ya se estaban pagando los sueldos de los nuevos y numerosos burócratas.

Todo eso requiere de mentiras bien estructuradas que a veces, por la premura o ineficiencia, se desestructuran un poco, nada que no se pueda remediar con un tuit apurado. Para eso se necesita volver al pasado, decir que seguimos pobres, que nos está matando el dengue y el cólera, poniéndonos al nivel de Haití, todo con el objetivo de convencer que el bien supremo es la gente, no los pajaritos. La misma historia que nos cuentan desde hace 40 años. La misma historia que volvemos a creer.


Yasuní o cómo Correa piensa la política

Por: José Hernández
18/Agosto/2013

La conservación del Yasuní nació muerta. Se supo apenas el Gobierno anunció que tras el Plan A había el Plan B. Se entendió inmediatamente que, para él, era lo mismo proteger que explotar.

La diferencia estribaba en un monto y en el tiempo dado para conseguirlo. Ese mensaje llegó en peores términos a la opinión mundial y a sus Gobiernos.

Porque el correísmo, con esa forma sobrada que tiene de ver al diablo en los otros, puso el peso de la devastación del Parque Yasuní en manos de los otros Gobiernos: si quieren que lo conservemos –les dijo– paguen. ¡Por supuesto, afuera se comprendió que para Ecuador conservar 2 274 especies de árboles y arbustos; 100 mil especies de insectos por hectárea, 80 especies de murciélagos, 593 especies de aves, 150 de anfibios y 121 de reptiles era vital!

Y que si no colaboraban, pues se podía atentar contra su existencia. Primer error infausto para un Gobierno que ha hecho de la comunicación una religión.

Segundo error: poner a la cabeza de esa iniciativa a Ivonne Baky. Una señora cuyo pasado ecológico es tan irrebatible como sus enormes convicciones políticas. Lo atestigua su paso por cuatro Gobiernos. En un tema en que afuera priman tanto las creencias, el correísmo envió las peores señales.

El desenlace, en esas circunstancias, estaba cantado. Bastaría con revisar las alertas dadas por personas que, como Roque Sevilla o Yolanda Kakabase, sí pensaban posible una acción en ese campo, pero que criticaron la estrategia seguida. Por eso abandonaron los esfuerzos emprendidos.

El Yasuní ilustra, entonces, a la perfección lo que es la política para el correísmo. Un modelo de oportunidades en que A es igual a B. O conservar a destruir. Según la circunstancia, el presidente Correa es un día el líder de una novedosa propuesta ecológica y, meses después, el jefe de un aserradero.

Tal contradicción es inmanejable en el campo internacional. Robert Badinter, ministro de Justicia de François Mitterrand, recordó en un libro (La Abolición) que el ex presidente francés era contrario a la pena de muerte. En plena campaña electoral se lo dijo a los franceses a pesar de que ese castigo era popular y tenía, en los sondeos, un número aplastante de seguidores. Les prometió que si ganaba, propondría a la Asamblea acabar con esa vergüenza. 

Ganó, mandó la propuesta a la Asamblea y Badinter pronunció uno de los discursos más sentidos de la política francesa: logró la abolición de la pena de muerte. Un político es eso: certidumbres.

La política, si aún se puede hablar de principios, es un manifiesto de convicciones. No de oportunidades. 

El Gobierno pervirtió, desde el inicio, una buena causa pensando que un chantaje convocaba más que un ideal. Se equivocó porque la manera como presentó la iniciativa Yasuní nunca iba a convencer a los descreídos y alejó sin remedio a aquellos que están sinceramente buscando alternativas al calentamiento global. 

Poner allí a la señora Baki era creer que el mercadeo y las relaciones públicas son más importantes que la sindéresis política. La señora Baki fue precisamente la demostración palmaria, desde que ella se hizo cargo, de que el Plan B siempre fue más importante que el Plan A. Su gestión no podía en forma alguna suscitar confianza. Ni adhesión. Nadie olvidará su poca versatilidad en el tema, su capacidad para ser ambigua, mezclar aportes, esconder la bolita… 

Ella fue la embajadora más convincente, con viajes promocionados y buenos viáticos, de que el Gobierno militaba a tiempo completo contra el Plan A.

El Yasuní muestra otra vez la impavidez con que el Gobierno actúa. Un día pide a sus seguidores ser ecologistas fervientes. Con los meses les quiere persuadir, con argumentos contrarios, de que explotar es prácticamente como proteger. 

Además nunca quiso considerar seriamente otra posibilidad. El correísmo es eso: la ausencia de límites políticos. 

Los suyos son tan etéreos que, en la realidad, les parecen insignificantes. Alexis Mera, socialcristiano discreto, es hoy socialista confeso. Como Fernando Bustamante, quien fungió siempre de gran liberal.

Pasar de lo uno a lo otro debe ser como pasar de la protección del Yasuní a su devastación. Un paso que, en sus cálculos, apenas suma 1%...